Hacer un viaje requiere
paciencia. Y los pequeños aguantan mal la espera. A esto hay que añadir que el aburrimiento les desespera hasta el llanto. Si no se quiere acabar de mal humor o desesperado antes de empezar las vacaciones, habrá que tomas algunas medidas antes de salir de casa.
- Hacer coincidir el viaje con sus horas de sueño le dará la sensación de que ha sido corto.
- Cuando el viaje es con niños, hay que olvidarse de horarios de llegada.
- Planificar las paradas es fundamental. mucho mejor si las hacemos coincidir con sus horarios de comida. Preparar una neverita con agua, la merienda... y, por qué no, algún alimento que les guste especialmente lo convierte en un picnic improvisado.
- Una zona de paseo o recreo durante unos 20 minutos, en los que se muevan, jueguen y se cansen, hacen que la comida se asiente y es eficaz contra el vómito.
- A mitad de viaje viene el cansancio. Tanto tiempo sentados les hace estar incómodos. describir lo que vemos por la ventanilla les entretiene y estimula su atención. Escuchar la voz de sus padres les relaja y les divierte. Cuando se cansan de mirar, hay que buscar otros recursos. Por ejemplo, las canciones con gestos. Cuanto más familiares sean, más opciones de éxito.
- Un juguete puede ser el aliciente perfecto para entretenerse un rato más antes de llegar al destino.